ESTE LIBRO NO ENSEÑA A ACTUAR

Ensayos sobre la actuación, el oficio y las preguntas que no se dejan responder. Inédito.

Un prólogo

Si me preguntaran cuándo empecé este libro, respondería mal. No por mentiroso: porque cuando empezó, yo creía que estaba haciendo otra cosa.

Este libro entró a mi vida disfrazado. Durante mucho tiempo pensé que estaba escribiendo ejercicios. Los anotaba para no olvidarlos: quería recordar qué hacíamos en clase y, sobre todo, por qué lo hacíamos. Pero cada vez que intentaba explicar un ejercicio, terminaba escribiendo mucho más sobre la pregunta que lo había hecho nacer que sobre el ejercicio mismo. Tardé en notar que abajo del cuaderno de ejercicios había otra cosa, y que esa otra cosa no se dejaba anotar tan rápido.

Las preguntas empezaron a viajar. Lo que aparecía escribiendo volvía al ensayo. Lo que aparecía en un ensayo llegaba a una clase. Lo que surgía en una clase terminaba en una conversación. Y muchas veces una conversación me obligaba a volver a escribir. No estaba buscando confirmar ninguna idea. Todo lo contrario: entendí que las preguntas tienen una extraña capacidad para seguir trabajando mucho después de que uno cree haberlas entendido. Escribir me permitió quedarme un poco más de tiempo junto a ellas. Volver sobre las mismas ideas una y otra vez, no para encontrar una respuesta definitiva, sino para mirarlas desde otro lugar.

Y, sobre todo, las preguntas me enseñaron a desconfiar de las respuestas que llegan demasiado temprano.

Por eso no sé muy bien qué clase de libro es éste. Sé lo que no es. No es un método. Tampoco un manual. No intenta explicar cómo actuar, cómo dirigir o cómo construir una obra. Ni siquiera pretende responder qué es la actuación. El título ya lo avisó desde la tapa, y conviene aclararlo temprano: no era una ironía. Era la única promesa que podía hacerte sin mentirte.

Los métodos prometen que, siguiendo los pasos, se llega. En tantos años de ensayos todavía estoy esperando ver llegar a alguien. Gente en camino vi muchísima. Y es bastante más interesante.

Me interesan más las preguntas. Las que todavía nos permiten conversar. Las que siguen vivas. Las que vuelven a aparecer cuando una escena se resiste, cuando un ensayo se traba, cuando una obra encuentra algo que nadie esperaba o cuando una clase termina y uno se da cuenta de que, en realidad, la conversación recién empieza.

Durante años estas ideas fueron apareciendo en los lugares más distintos. En una clase. En un ensayo. Con alguien a quien dirigía. Con alguien que venía a entrenar conmigo. Con quienes creaban conmigo una obra. Con amigos. Con cualquiera que cometiera el error de cebarme un mate y pronunciar la palabra teatro. Las repetía, las discutía, las corregía. A veces hasta las contradecía. Nunca sentí que estuvieran terminadas. Creo que ésa fue la verdadera razón para escribir.

No para fijarlas.
Para seguir investigándolas.

Hago base en la actuación porque es el territorio donde vivo desde hace muchos años. Pero sospecho que muchas de estas preguntas exceden al teatro. Cualquiera que dedique una parte importante de su vida a crear, enseñar, investigar o simplemente intentar hacer mejor aquello que ama puede reconocer algo propio en estas páginas.

Hay una frase con la que suelo empezar mis espacios de entrenamiento:

Aunque no todos los artistas actúan, todos los actores y actrices son artistas antes que actuantes. Y un artista es quien le cuenta al mundo cómo ve el mundo y cuál es el mundo en el que le gustaría vivir.

Creo que las obras se hacen en el camino entre esas dos miradas.
Creo que este libro también.


En procesoEl libro está escrito y todavía no tiene editorial. Sigue en revisión: algunas ideas se siguen moviendo, como corresponde a un libro que trata sobre preguntas que no se dejan cerrar.